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El aprendizaje de un segundo idioma en los niños

Actualmente hablar idiomas es una gran ventaja y no solo en el ámbito profesional, sino también en el personal, pues permite acercarse a otras culturas. Como padres,  queremos facilitarle a nuestros hijos su desenvoltura en la sociedad y que no tengan limitaciones en las metas que desean alcanzar. Por este motivo, el aprendizaje de un segundo idioma es una cuestión que tenemos en mente desde que son pequeños.

Cuando se trata de aprender un segundo idioma, lo primero que debes tener en cuenta es que a los niños pequeños les resulta más sencillo asimilarlo. Esto se debe a que su cerebro tiene una elevada plasticidad, es decir, sus conexiones neurales pueden cambiar en mayor medida, por lo que podrá asociar con mayor espontaneidad los sonidos del idioma.
Esa capacidad de captar con mayor facilidad los sonidos del nuevo idioma les permite tener un aprendizaje natural en el que podrán expresarse con más fluidez. Ahora bien, en los niños, la adquisición de un segundo idioma tiene sus particularidades, ya que su proceso de asimilación de la información es distinto.

Particularidades en el aprendizaje de un segundo idioma

Para ver con claridad las particularidades que tiene el aprendizaje de un segundo idioma en los niños, es fundamental tener presente que el estudio de una lengua está comprendido por el vocabulario (léxico) y los sonidos (fonemas).
En cuanto al vocabulario, su aprendizaje es constante, pues a nuestro léxico se integran continuamente nuevas palabras, así que la edad no cobra mucha relevancia, ya que el aprendizaje del vocabulario estará abierto para toda la vida.
Sin embargo, en el caso de los sonidos la edad si tiene un peso en su aprendizaje. Entre los primeros meses de vida hasta los 3 años, los niños tienen una gran capacidad de distinguir las particularidades de cada fonema. Por este motivo, es que esa etapa es la mejor, ya que pueden aprender un segundo idioma con facilidad y de forma natural.
Esta distinción deja ver la forma en la que los niños aprenden un segundo idioma. Para ellos escuchar es lo mejor, ya que así es que logran asimilarlo.
Por ejemplo, los adultos son buenos en el aprendizaje explícito, ya que tienen un control cognitivo y la capacidad de concentrarse. Por ello se les hace más sencillo aprender las reglas gramaticales del idioma, y también es así como suelen captarlo mejor. En cambio, el aprendizaje de los niños es implícito, para ellos es más fácil asimilar la lengua escuchándola e imitándola.

¿No se va a confundir al hablar?

Esta suele ser una duda muy frecuente, puesto que al estar aprendiendo un segundo idioma y al mismo tiempo dominando su lengua materna, puede creerse que al final se confundirá sobre qué idioma utilizar para expresarse.
Pero a medida que la ciencia avanza, ha quedado en evidencia que en la infancia los niños seleccionan los sonidos que más utilizan y desechan aquellos que no. Así que, al aprender un segundo idioma, ellos escogerán los fonemas de ambas lenguas, pero la frecuencia y la cercanía con una de ellas es lo que determinará cual establecerán como lengua materna.
No hay que preocuparse, el niño sabrá identificar cuál es su lengua materna y cuál es su segundo idioma. Lo recomendable es que mientras más temprano comiencen a aprender la segunda lengua, mejor. A medida que van creciendo, van perdiendo la capacidad de asimilar con facilidad los sonidos, por lo que les será más difícil captar el idioma y reproducirlo con naturalidad y fluidez.

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