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Problemas de integración sensorial: ¿muestra tu hijo estas señales?

La semana pasada os hablábamos de la importancia de la integración sensorial en el desarrollo infantil, y hoy os explicaremos qué ocurre cuando hay un problema y cómo detectarlo. El problema de integración sensorial es más común de lo que podría pensarse, pero no resulta muy conocido entre los padres y por lo tanto, tiende a ser malinterpretado. Por eso, es necesario saber de qué trata y sus posibles señales para ofrecer ayuda adecuada al pequeño.

Una realidad que suele pasar desapercibida

Comparar es un acto natural del ser humano, por eso cuando el bebé no avanza igual que los otros niños la preocupación llega ¿tendrá mi pequeño algún problema? Aunque bien es cierto que no todos son iguales, hay que poner atención ante determinadas conductas.

Por ejemplo, que tu niño tenga rabietas muy fuertes por motivos pequeños o que comer sea una verdadera batalla, podrían ser indicios de algún problema a nivel de integración sensorial.
Normalmente, muchos niños que presentan estas actitudes y similares, terminan siendo calificados como rebeldes, con problemas de lecto – escritura, entre otros. No obstante, aunque podría ser el motivo, no siempre es así, pues algunos tienen un déficit en la integración sensorial, lo que dificulta procesar cierta información y su correcto desenvolvimiento.

Atención a estas señales

Entonces, ¿cómo sé si mi niño tiene este problema u otra cosa? Lo primero es poner atención a la conducta del pequeño diariamente. Incluso puede presentarse algunos síntomas que no se les da relevancia o pasan desapercibidos.
La hipersensibilidad es una de las señales más comunes y puede darse ante luces, tacto, sonidos o movimientos. Ejemplo de ello es la poca tolerancia cuando lo tocan, reacción inusual ante acciones cotidianas y desagrado ante determinadas texturas.

También puede tener hiporeactividad a los estímulos sensoriales, buscando una experiencia en dicho sentido que sea muy intensa, como golpearse con algún objeto. Otra señal es presentar un nivel de actividad elevado o muy bajo; aunque puede ir de un extremo a otro.

Su conducta puede ser desorganizada, siendo impulsivo o distraído. Con poca tolerancia ante errores y un mal manejo de dichas situaciones, además de tener problemas para adaptarse a nuevos cambios.

También suelen verse desmotivados y con poco interés en superar obstáculos debido a una baja autoestima. La coordinación con frecuencia se ve afectada, representado por el mal equilibrio y un bajo desempeño a nivel de lenguaje y en las habilidades motoras. La unión de varias de estas señales suelen aparecer en caso de que un niño padezca de déficit de integración sensorial.

Creo que mi hijo tiene este problema ¿Qué hago?

Si sospechas que tu hijo podría presentar este problema al buscar experiencias sensoriales extras y mostrar algunas de las señales mencionadas, puede ser buena idea asistir a terapia.
Este tipo de terapia ocupacional se enfoca en ofrecerle al niño los medios necesarios para que desarrolle su potencial. De esa manera, se puede controlar el problema de integración sensorial progresivamente.
Pero para comenzar, lo primero es pedir una cita con un especialista del área que evalúe al niño y determine si se trata de este problema o no y que podría hacerse en tal caso.
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