La nube

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La sedestación se constituye como uno de los primeros aprendizajes y más importantes del desarrollo del peque; Es considerada como una de las posiciones anatómicas básicas del bebé y que a muchos papis les preocupa cuando está se demora en el tiempo.

Mantenerse sentado de forma autónoma es una capacidad fundamental para la salud y el bienestar de los niños pero ¿cuando debe producirse este hecho?

Normalmente aconsejan que sea entorno a los seis meses de edad cuando debemos empezar a sentarlos, sin embargo, la ciencia exacta desaconseja marcar un momento específico y sobre todo forzarlo.
Lo cierto es que la edad o, mejor dicho, el momento en el que debemos estimular a nuestro bebé, debe producirse después de que éste sea capaz de sostener la cabeza (lo que indica que sus músculos del cuello cobran fuerza) y exista el arrastre o el gateo y desde luego los niños deben llegar a él por sí mismos. El bebé suele comenzar este lento proceso de aprendizaje a los 3 meses de vida.

 

Cuando les sentamos prematuramente, los peques van a necesitar sus manos para apoyarse en el suelo y no caerse y, por ende, no podrán utilizarlas en la manipulación de objetos y su experimentación tan necesaria e importante en estas edades.

Cuando esto sucede, nos está indicando que su cuerpo no está aún preparado para esta postura (a la que no ha llegado por sí mismo) y puede provocar posiciones corporales no correctas y totalmente dañinas para el desarrollo posterior físico del peque.


El secreto, por tanto, está en dejar que el niño llegue a todas las posiciones por sí mismo, por sí solo.
Desde el punto de vista del neurodesarrollo y la neuropedagogia, reptar, gatear, apoyarse sobre objetos, girarse, andar… son movimientos totalmente naturales; solo debemos observar y acompañar este proceso de desarrollo y aprendizaje del peque.

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