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Cómo ayudar a los niños con sus miedos

El miedo es un sentimiento inevitable en la infancia, ya que es una respuesta fisiológica que surge para evitar situaciones que parecen peligrosas. Por eso, cuando los niños tienen miedos se considera normal, de echo mientras crecen, sus miedos cambian, resultado de la madurez que van adquiriendo.

Sin embargo, aunque tener miedo es algo normal, como padres es importante identificar cuándo se convierte en una fobia. En este caso, se habla de fobia cuando el miedo deja de ser racional, es decir, no existen motivos que justifiquen el temor.

Por ejemplo, el niño puede tener miedo a estar cerca de un perro suelto porque se siente en peligro, esto puede entenderse como un temor. En cambio, si el animal está lejos y atado, y aun así el niño siente miedo y su angustia no desaparece hasta que el perro ya no esté en su campo visual, entonces se estaría hablando de una fobia.

Entendiendo la distinción entre ese miedo temporal y aquel que se presenta de forma recurrente y limita la vida del niño, es momento de conocer algunas recomendaciones para poner en práctica cuando tu hijo presente algún temor.

Recomendaciones para ayudar a tu hijo con sus miedos

1. Lo primero que tienes que considerar es evitar regañarlo o pedirle que cambie de actitud. Recuerda que él tampoco conoce la razón de su fobia, por lo que no sabe cómo actuar frente a ella. Explícale que es normal sentir miedo en algunas ocasiones, así que no debe sentirse mal por experimentarlo y tampoco debe alarmarse, todo tiene solución.

2. Habla con tu hijo sobre su miedo. Resulta muy útil realizarle preguntas específicas, como por ejemplo ¿Qué hace que te asusten los perros? ¿Le tienes miedo a un perro en concreto o a todos? A través de las respuestas, puedes conocer realmente qué es lo que sucede, y a partir de eso buscar formas de ayudar a tu hijo a ser capaz de afrontar su miedo.

3. Acompaña a tu hijo a afrontar poco a poco su miedo. Por ejemplo, si le teme a la oscuridad, puedes acordar con él que al principio van a dormir juntos, sin embargo, al final de la semana solo te vas a quedar unas horas en la habitación. También, según la situación, puedes decidir dejar la luz encendida y comunicarle que después de un cierto tiempo, vas a comenzar a apagarla.
Las metas y el tiempo que decidas establecer con tu hijo, con respecto a su miedo, depende de lo que sientas que puede funcionar. Para esto no hay una fórmula, lo importante es no ser condescendiente y trabajar junto a tu hijo en la superación de su miedo.

4. Ofrécele apoyo y ten paciencia. El miedo es un sentimiento muy poderoso, por lo que no es algo fácil de superar. Por este motivo, debes mantenerte firme y felicitar a tu hijo por su trabajo superando el miedo, por ejemplo, decirle “fuiste muy valiente pasando al lado de ese perro”, “te esforzaste mucho quedándote a oscuras solo en tu habitación”. A través de los elogios, ayudas a tu hijo a ver que por sí solo es capaz de afrontar sus miedos. También puedes acompañar el ánimo con estrategias que puedan contribuir en su proceso de superación, como pensar en cosas agradables, respirar profundamente o recordar que no está en peligro, entre otras.

5. Si aun aplicando algunas de las recomendaciones anteriormente descritas, el miedo persiste, cada vez empeora e interfiere con su vida diaria, lo mejor es buscar ayuda profesional para que realice una evaluación, y así pueda ofrecer una forma de afrontar el problema.

Recuerda estar atento a la evolución de los miedos de tu hijo, no los ridiculices y siempre hazle saber que está bien sentir miedo, y que juntos lo van a superar. Tampoco olvides que si el miedo empeora, lo mejor es recurrir a un profesional.

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