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Efectos en la sobreestimulación de los niños

Es cierto que el desarrollo de los niños debe ir acompañado de estímulos para favorecer su proceso de aprendizaje, sin embargo, existe un límite. Cuando los niños reciben más estímulos de los que son capaces de procesar de acuerdo a su edad, su desarrollo se ve perjudicado.

Por lo general se tiene la idea de que mientras los niños reciban más estímulos, aprenderán “más rápido”, pero realmente esto es erróneo. Los niños no aprenden “más rápido”, ellos adquieren una serie de habilidades y capacidades de acuerdo a la etapa en la que se encuentran.

El objetivo de la estimulación no es acelerar el proceso de desarrollo de los niños, su propósito es proporcionarles a través de actividades, espacios de aprendizaje en los que, además de reforzar lo enseñado, despierten sus sentidos y curiosidad, siempre respetando la etapa evolutiva del niño

Entonces, ¿Qué es la sobreestimulación? También llamada hiperestimulación, se trata de exponer a los niños a un exceso de estímulos, los cuales no pueden procesar ya que superan las capacidades de su etapa madurativa. El afán por querer que los hijos realicen múltiples actividades para que aprendan muchas cosas, termina generando un efecto contraproducente.

Efectos de la sobreestimulación

La idea de inscribir a tus hijos en múltiples actividades está llena de buenas intenciones, quieres que tenga conocimiento sobre muchas cosas, sin embargo, hay que considerar que los excesos son dañinos.
La sobreestimulación genera en los niños frustración, ansiedad, tensión y estrés, situaciones que no deberían vivir.

Imagina que un niño realice durante el día 3 actividades extraescolares, en un punto comenzará a sentirse frustrado porque intentará dar el 100% en cada una de ellas, pero resulta excesivo para su control.

Lo mismo sucede si, por ejemplo, a un niño de cuatro años se le dice que coloree sin salirse de las líneas, lo intentará, sin embargo, no se encuentra en una etapa en la que su motricidad fina esté completamente desarrollada. Entonces, decirle constantemente que no se salga de las líneas y colocarle actividades para ello, creará en el niño síntomas de ansiedad al ver que no está cumpliendo con lo que se le indica.

Efectos a medio y largo plazo

La frustración, ansiedad, el estrés y la tensión a medida que aparecen con más frecuencia en los niños, genera alteraciones de los hábitos del sueño, una percepción negativa de sí mismos, pueden aparecer comportamientos de ira, se le hará difícil mantener el control y no actuar de forma violenta cuando algo no resulta como esperaba o como le dijeron que debía ser.

La hiperactividad también puede surgir a causa de la sobreestimulación. En un punto el niño no se sentirá saciado con las actividades que realiza, y constantemente demandará hacer más cosas para sentirse satisfecho.

Para asegurar que el desarrollo de tu hijo sea el adecuado, proporciónale estímulos de acuerdo a su edad y etapa madurativa. Evita que realice actividades que superan las capacidades que tiene en el momento y recuerda, la calma y la tranquilidad también son parte importante de su desarrollo, así que todo a su tiempo.

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