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El dibujo en el desarrollo de los niños

El dibujo es una herramienta que le permite a los niños expresarse, y al mismo tiempo comunicarse con su entorno. Aunque pueda ser difícil de creer, el acto de dibujar es fundamental durante el crecimiento de los niños, representa un beneficio para su desarrollo motor, cognitivo, y emocional.
Cada vez que los niños dibujan, están expresando su percepción del entorno, por ello, se habla del dibujo como un medio de comunicación, ya que los padres pueden conocer cómo su hijo ve e interpreta lo que le rodea.
Ahora bien, así como los niños pasan por etapas, el dibujo también. Las formas y representaciones se van volviendo más claras e incluso el niño va mostrando con un poco más de exactitud lo que quiere expresar.

Fases del dibujo infantil

1. Fase del garabato (2-4 años)
Durante esta etapa, lo que el niño dibujará sobre el papel serán trazos en distintas direcciones y que carecen de un sentido. Después, a medida que el niño va experimentando y sintiéndose más familiarizado con la acción de dibujar, sus trazos comienzan a tener sentido y hasta le coloca un nombre a las figuras que dibuja.
Es importante que durante esta fase, el niño dibuje con ceras gruesas, ya que son más cómodas, y poco a poco se le pueden entregar lápices más finos para dibujar.
En esta etapa, se pueden distinguir tres subdivisiones:
Garabateo sin control o desordenado: el niño no presta atención a lo que dibuja, solo lo hace por el placer que le genera mover la mano y dejar una marca en el papel; la coordinación óculo manual apenas existe.
Garabateo controlado: la coordinación óculo manual se encuentra en evolución y el niño ya comienza a ser consciente de los trazos que dejan sus movimientos.
Garabateo con nombre: el niño ya identifica sus dibujos, así que les coloca nombres; sus trazos dejan de ser un simple movimiento kinésico, y se convierten en algo imaginativo.
2. Fase pre esquemática (4-7 años)
Las habilidades motoras de los niños se encuentran más consolidadas, por lo que sus trazos son más precisos, incluso, por iniciativa propia, comienzan a buscar que su dibujo sea más definido y se aproxime a lo que quieren representar.
En esta fase, las creaciones tienden a estar relacionadas con el entorno que los rodea.
Mientras más conozcan sobre lo que quieren dibujar, más claro y preciso va a ser el dibujo. Cuando se trata del uso de colores, comienzan a experimentar con todos, pero,
les dan más prioridad a las tonalidades fuertes.

3. Etapa esquemática (7-9 años)
Las formas son mucho más definidas, y el dibujo tiene más detalles. Además, se distingue por ser una etapa en la que el niño dibuja lo que conoce y no lo que ve.
También los colores comienzan a estar relacionados con los elementos de la realidad.
4. Fase realista (9-12 años)
La capacidad motora de los niños les permite hacer dibujos más realistas. Comienzan a considerar aspectos como la perspectiva, las proporciones y la superposición.
5. Fase de la representación espacial o pseudonaturalista (12-14 años)
En esta etapa, el acto de dibujar deja de ser una actividad espontánea y adquiere una razón. Quien dibuja forma una crítica de sus obras.
La creatividad y la imaginación también son parte importante en el desarrollo de los niños, así que el dibujo no puede verse como una actividad opcional. Es importante incluirlo en
su cotidianidad, ya que les permite trabajar sus emociones, comprender el mundo y estimular su motricidad fina.

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