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La lateralidad y su importancia en el desarrollo de los niños

Seguramente te has dado cuenta que al momento de hacer alguna actividad, utilizas más una parte de tu cuerpo, por ejemplo, quizás escribes con la mano izquierda y cuando vas a hacer cualquier otra cosa, de manera natural tu cuerpo elige hacerlo con el lado izquierdo. Esta preferencia se denomina lateralidad y su desarrollo es fundamental para el establecimiento de diversas capacidades cognitivas.

Todo lo que debes saber sobre la lateralidad

La lateralidad es el resultado de un proceso madurativo psicomotor, el cual inicia y se establece a temprana edad. Consiste en el predominio de un lado del cuerpo sobre el otro al momento de realizar alguna tarea.

Los niños, en su mayoría, nacen con una lateralidad indefinida, ya que sus hemisferios cerebrales (izquierdo y derecho) se encuentran en pleno desarrollo durante los primeros años de vida.
Puedes observar esta indeterminación de la lateralidad cuando juegas con tu hijo. Si le pasas una pelota, él o ella pueden elegir algunas veces patearla con el pie derecho y otras con el izquierdo, ocurre lo mismo al sostener un juguete con una u otra mano.

¿Por qué la lateralidad es tan importante?

Les permite a los niños:
Ubicarse espacialmente.
Leer y escribir.
Desarrollar la coordinación, el equilibrio y el ritmo.
Realizar tareas motrices finas, como por ejemplo, cortar con una tijera.
Realizar tareas motrices gruesas con mayor precisión y eficacia, como patear una pelota.

Factores que predisponen la lateralidad

Genéticos: todos nacemos con una tendencia genética a desarrollar una u otra lateralidad, incluso algunos estudios han revelado que la preferencia ya se hace evidente desde el vientre materno.
Entorno: todavía existen objetos diseñados solo para diestros.
Sociedad: como la sociedad es mayormente diestra, los niños por aprendizaje vicario pueden tender a utilizar más su lado derecho.

¿Qué rango de edad comprende este desarrollo?

Son cuatro etapas las que se distinguen en este proceso:
a) Fase de indiferenciación (0-2 años): los niños apenas están descubriendo que con ciertas partes de su cuerpo pueden manipular y tocar cosas, así que la lateralidad no está definida.
b) Fase de alternancia (2-4 años): los niños utilizan sus manos y pies indistintamente, siguen explorando su entorno.
c) Fase de definición (4-6 años): el patrón de lateralidad comienza a determinarse.
d) Fase de automatización (6-7 años): la lateralidad empieza a mostrarse como algo automático, que se puede ver en actividades como cepillarse los dientes o el cabello, llevarse una bebida a la boca, patear un balón o agarrar algún objeto.

Finalmente, es importante que consideres que los rangos de edades de las etapas no son rígidos, sino que pueden variar dependiendo de los estímulos que reciban los niños, su edad de escolarización, alguna afección física, trastorno del desarrollo o del aprendizaje.
Puedes observar estas fases como una guía que sistematiza el proceso del establecimiento de la lateralidad, no obstante, ten en cuenta que si tu niño o niña se encuentra cercano al final de la última etapa (7 años) y aun no se encuentra definida su lateralidad, es imperativo entonces que hables con un especialista en el área para crear estrategias que estimulen este desarrollo.

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