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Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDHA): Conoce las señales de advertencia

El TDHA se trata de un trastorno del neurodesarrollo que puede presentarse en la niñez y en ocasiones permanecer hasta alcanzada la edad adulta. Por lo general, los síntomas comienzan a hacerse más visibles cuando los niños entran a la escuela, ya que están en un entorno que demanda una atención, concentración y autocontrol.

Quienes poseen este trastorno se les dificulta estar atentos o concentrados en las tareas o actividades que realizan, controlar comportamientos impulsivos o mantenerse calmados. En el caso de los niños, cuando se trata de este tipo de conductas en un principio puede pensarse que es algo de la edad, sin embargo, en el caso del TDHA los síntomas persisten aun cuando crecen y los comportamientos no son característicos de la edad y etapa del desarrollo.

Pero, ¿Cómo saber si los comportamientos corresponden al TDHA? Es cierto que resulta difícil distinguir si la falta de atención y la hiperactividad son algo de la edad o del trastorno, por ese motivo te mostraremos el patrón de los síntomas.

Existen dos condiciones básicas en la manifestación de los síntomas que dan indicios de si el comportamiento se trata del TDHA. Son las siguientes:
» Los síntomas deben presentarse durante al menos 6 meses y estar fuera de los parámetros comunes para la etapa de desarrollo de la persona.
» Entre la infancia y los 16 años deben manifestarse seis o más síntomas y a partir de los 17 años en adelante, cinco o más.
Ahora bien, además de esas condiciones también hay una clasificación de los síntomas, por un lado están los que corresponden a la falta de atención, y por otro los que se refieren a la hiperactividad e impulsividad.

Falta de atención: síntomas

A la persona se le dificulta organizar sus tareas y actividades.
Muestra disgusto o se opone a hacer tareas que requieran mantener la concentración por un tiempo prolongado.
Se distrae con facilidad.
Mientras realiza sus actividades se le olvidan cosas.
No cumple instrucciones o no logra terminar sus responsabilidades.
Con frecuencia pierde cosas necesarias para realizar sus actividades.
Parece distraído cuando se le habla, haciendo pensar que no está escuchando.
Le resulta difícil mantener la atención cuando realiza sus tareas, incluso si se trata de una actividad recreativa.
No logra prestar atención a los detalles de sus tareas o comete errores por descuido.

Hiperactividad e impulsividad: síntomas

La persona, al participar en actividades o jugar, se le hace difícil hacerlo de manera tranquila.
Por lo general siempre está en movimiento.
Con frecuencia habla de forma excesiva.
Cuando se le realiza una pregunta responde antes de que esta se termine de decir.
Le resulta complicado esperar su turno.
Suele interrumpir a otros o se mete en lo que están haciendo, ya sea en conversaciones o en juegos.
Corre o trepa en momentos en los que no es apropiado. En el caso de los adolescentes o adultos, este síntoma puede presentarse como una sensación de inquietud.
A menudo se mueve como si estuviera nervioso o da pequeños golpes con las manos o los pies. También puede retorcerse en su asiento.

Tal vez uno o varios de estos comportamientos los ha tenido tu hijo en alguna ocasión y es comprensible que, por ejemplo un niño se distraiga o al principio de su etapa escolar le cueste mantenerse concentrado en sus tareas.
Sin embargo, recuerda las condiciones mencionadas arriba: los síntomas deben presentarse con frecuencia por al menos seis meses y ser inapropiados para el nivel de desarrollo de la persona.

Ahora que conoces las condiciones y los síntomas del TDHA serás capaz de atender el trastorno a tiempo, evitando así que se agrave y continúe limitando aún más el desenvolvimiento de tu hijo en su día a día.

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